El Emblema de la Logia Librepensamiento

El Emblema de la Logia Librepensamiento

Explicación detallada del emblema de nuestra Respetable Logia Librepensamiento nº 90.

 

Cuando creamos un símbolo pretendemos infundirle no sólo una poderosa capacidad de evocación, sino el poder de generar emoción y, más aún, el de sentir una íntima unción que, -en nuestro caso- es la presencia latente del Gran Arquitecto. Pero nosotros añadiríamos que un símbolo emana algún tipo de sublime ideal y, por encima de todo, la pertenencia a un grupo.

Por eso hay que ser finamente metódico para concebir un símbolo, porque una vez que haya sido aceptado dejará de ser forma para ser esencia, dejará lo latente para ser patente y presidirá rituales, liturgias y hasta el éxtasis de las almas creyentes.

A tal fin intentamos que el símbolo de nuestra logia “in mente” contuviera en sí los elementos precisos para ser, como dijimos al principio, evocador, emotivo y congregador de voluntades. Aunque la diosa Razón fuera el principal icono, sin embargo era pertinente añadir otros signos tan nuestros que sin su reflejo sólo seríamos ilustrados y razonables, pero no masones.

A tal efecto pusimos nuestro mayor esfuerzo en encontrarles un lugar de honor a estos signos, para que el árbol de la racionalidad kantiana no nos impidiera ver el bosque masónico, dónde habitamos. Os los ofrecemos:

GNOSIS: conocimiento. Bagaje tradicional para nuestra ruta iniciática. El conocimiento nos es necesario para iluminar a los hombres, liberándoles de las sombras de la ignorancia que les impide divisar la Luz. Para alcanzar esta gnosis son precisas las purificaciones en el taller, que nos limpian de la escoria profana. La gnosis será la Estrella Flamígera que alumbre el camino del aprendiz, del compañero y del maestro, hasta lograr el conocimiento integral porque la gnosis es universal y atemporal y sólo pertenece a la consciencia humana desde que el mundo es mundo.

DUALIDAD: de un día nace otro día, es un hecho incuestionable. Pero no es menos cierto que la noche surge como intervalo obligado entre un día y otro y ello llevó al hombre a aceptar la primera dualidad: día-sol y luz frente a noche, luna y sombras. También quedó asombrado con otras dualidades primigenias: bajamar y pleamar, invierno-verano, frío-calor, etc. Pero en nuestro espacio masónico y en nuestro mundo interior ninguna dualidad es tan relevante como luz y tinieblas, conocimiento e ignorancia, amor y egoísmo. El primero expresa el deseo altruista de darle al mundo frente al egoísmo ansioso por recibir de él. Es un Armageddón que se remonta a todas las doctrinas que ha recibido el hombre y expresa la eterna lucha entre los principios del Bien y del Mal.

EL PISO AJEDREZADO: podemos entenderlo como una prolongación de la dualidad en la armonía. El pavimento en blanco y negro invoca ese destino de los opuestos que nos gobierna en todo y expresa, en nuestro criterio, la íntima bipolaridad que asalta al hombre durante su vida; momentos de alegría y de tristeza, paz y dolor, de unión y desafección, etc. Así nos afecta la dualidad de nuestra humana condición hasta que, en unión fraterna y en trabajo de taller, alcanzamos la Armonía.

ESCUADRA Y COMPÁS: quedaría incompleto nuestro símbolo para nuestro proyecto si olvidáramos inscribir en él nuestro icono más relevante y definitorio. La Escuadra revela la rectitud de intenciones en el masón, su limpieza de corazón y voluntad y, por ende, el amor fraternal que nos une y nos congrega.

La Escuadra es una permanente invitación a obrar con justicia, porque es la Justicia una virtud cardinal y tan sólo sería lícito quebrar esa vara con el peso de la misericordia que debe emanar de nuestra fraternidad. El Compás con su punto de apoyo simbolizará el cielo y el Absoluto que tiene en sí mismo su principio y su fin: la Sabiduría eterna, la Luz creadora y la aspiración mayor que debe guiar al masón y en la que yace el Secreto que debe ser guardado con hermetismo y respeto.

Hemos dicho.

 

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