La Masonería es una institución iniciática de librepensamiento, que promueve la libertad de conciencia y la tolerancia entre las personas, es universal y tiene como principios fundamentales, la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Todos estos valores son señas de identidad que lo que buscan es aumentar el entendimiento y fraternidad social como base necesaria en la construcción humana. Todo ello conforma una manera de ver el mundo y entender su progreso, a través de una ética del trabajo y de la buena conducta como pilares sólidos que nuestra institución se esfuerza en difundir.

Así mismo, es una asociación voluntaria, que acepta tanto a hombres como mujeres con inquietud por aprender y por formarse a sí mismos, con la esperanza de que el progreso individual, contribuya a la mejora de la sociedad. Éste es sin duda una de las mayores máximas de nuestra institución. La idea de progreso en todos los niveles de la realidad es para la masonería una seña de identidad primordial. La forma de llevarlo a cabo contempla una primera fase de mejora individual a través del trabajo personal y también de la experiencia colectiva. La segunda etapa corresponde a que aquellas personas con la voluntad de progresar y mejorar vuelquen todo ello en su entorno y en el mundo en general, en la medida de sus posibilidades.

La Masonería no entra en discusiones de índole político ni religioso, dejando a cada miembro absoluta libertad de conciencia. Tampoco exige la creencia u obediencia ciega a una serie de postulados, considerándose totalmente adogmática. Para nosotros, el respeto por el otro, a sus creencias, formas de opinar, preferencias o gustos, es una cuestión básica y que observamos y practicamos plenamente dentro de la institución.

¿Quién puede llegar a ser Masón?

Cualquier persona libre y de buenas costumbres que acepte a los demás por sí mismos y que esté dispuesto a trabajar con cualquier persona, sea cual sea su ideología, su concepción del mundo y sus creencias íntimas.

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