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La Clave

La Clave

La dovela del centro cierra el arco y se llama clave. Las dovelas son piedras que colocadas de continuo y calzadas entre sí conforman un arco.

Los Masones del Arco o de la Masonería Circular se dedicaban al trabajo curvo (pilares, domos, impostas y arcos), para lo cual utilizaban compases. Basaban sus cálculos en la medida de las circunferencias y no en los diámetros.

Este sistema era idéntico a nuestro sistema de medir las horas, método sexagesimal, donde 60 segundos conforman un minuto; 60 minutos, una hora o un grado; 30 grados un signo; 90 grados, la cuarta parte de un círculo; y 360 grados o 12 horas la totalidad del círculo. Medidas de tiempo y de ángulo para hacer cálculos.

masones del arco

Basílica de Saint-Denis, primer edificio de estilo gótico. Foto: Sylvain Sonnet / Corbis

Los Masones de la escuadra trabajaban las piedras de forma recta pero en ciertas ocasiones se precisaban piedras rectas por un extremo y curvas por el otro. Entonces, las piedras salían de la cantera y se dirigían a la Logia nº 1 de Masones de la escuadra y tras su salida de la Logia nº 3 ya marcadas, se enviaban a la Logia nº 2 de Masones del arco, para que así tras finalizar el proceso en las Logias 1, 2 y 3, pudieran continuar su camino hasta la obra. Esta manera de trabajar no era un “nosotros contra ellos”, sino un trabajo de todos.

Cuando trabajamos juntos, nos conectamos. Saber que estamos haciendo lo correcto, aclara nuestro curso de acción.

En el momento en que existe competencia entre grupos es difícil encontrar una base sólida; se dificulta incentivar un comportamiento fraternal que de sentido a las demandas diarias de la realidad. No movilizamos lo mejor de nuestras capacidades.

Surgen problemas cuando se aplica en la arena social o política, cuando la competencia no es un proceso o cosa objetiva, sino un grupo de personas. En la mayoría los casos de rivalidad, lo que es bueno y lo que es malo no es objetivamente claro porque proviene de la subjetividad misma.

rivalidad

Ilustración de Adolph Menzel, 1846

Todos somos clementes cuando pensamos en nuestros propios principios, convenciéndonos de que lo que defendemos es bueno, correcto y honesto, y que el otro lado está lleno de personas malas, equivocadas y deshonestas.

Pero, ¿es que alguna vez hemos conocido a alguien con quien no estábamos de acuerdo que afirmara luchar por el mal o por la entropía? ¿Cómo podemos razonablemente tomar partido subjetivo entre el bien y el mal en el ámbito social y político cuando no siempre está claro qué es realmente el bien y el mal?

Las respuestas tienen que ver con la relación entre identidad y aversión. La identidad es el pegamento que une a grupos de personas: es diferente del yo. Para que exista una identidad, debe haber una necesidad de oposición, ya sea una oposición maligna o desorden o, simplemente otra persona, y eso crea las narrativas del “nosotros contra ellos”, que no buscan una resolución constructiva. Cuando la identidad está involucrada, en lugar de resolución, el objetivo del grupo se aleja lentamente de construir.

resolucion de conflicto

Los antiguos griegos pusieron la misma verdad en una trinidad de máximos: "conócete a ti mismo; en nada demasiado; piensa como un mortal”. Eso los hizo maestros del arte de la vida y de la vida del arte. De ahí su sabia Doctrina del Límite, una idea básica tanto en la vida como en el pensamiento: su culto al Dios de los límites, del cual el compás es su símbolo.

En el corazón de los masones y masonas de la Logia Librepensamiento palpita el deber de seguir sirviendo. En nuestras manos está el intentar deshacer el rumor todavía susurrado, pero creciente, de un poder totalitario y despótico creciente.

Algunos estamos desconcertados: ¿cómo responder a la preocupación en nuestras canteras masónicas? No lo dudemos y respondamos con nuestras antiguas consignas: ¡Libertad!, ¡Igualdad!, ¡Fraternidad!

Vivimos en tiempos turbulentos y divisivos. Pero todavía podemos practicar la Fraternidad y seguir tratándonos como hermanos. Afortunadamente, estamos rodeados de buenos hombres y mujeres que tienen en sus manos mismas herramientas de trabajo para hacer el bien a todos, no solo a la gente afín. No solo a aquellos que comparten opiniones similares. No solo a aquellos que se parecen a nosotros. Todos significa todos, ¡todos! Pero, ¿cómo hacer este trabajo, cómo construir en estas circunstancias, cuando vienen curvas cerradas y oscuras?

competencia

Busquemos la dovela del centro que cierra el arco y se llama clave.